LOS NIÑOS Y LOS PERROS PUEDEN SER COMPAÑEROS INSEPARABLES DE JUEGOS SIN EMBARGO NUNCA LOS DEJES SOLOS

31-10-2017


No se puede decir que las agresiones de perros a niños sea una de las causas más comunes de los accidentes caseros, pero sí puede llegar a ser de las más graves. Tanto por las lesiones que pueden provocar como por la huella emocional que dejan.

La pregunta es, ¿se pueden evitar?

Podemos encontrarnos con dos tipos de perro:

– Aquellos que son agresivos, que tienen un problema de convivencia, una patología;

– Y aquellos que conviven con su entorno de forma adecuada.

En el primer caso, si observamos que nuestro perro tiene problemas para gestionar el día a día, se debe contactar con un profesional que nos ayude a solucionar el problema cuando se detectan los primeros síntomas.

Entonces, con los perros que están adaptados a su entorno y no muestran signos de agresión, ¿no debo tomar medidas?

Nada más lejos de la realidad. Sobre todo cuando se trata de un tema tan delicado como niños y perros.

Un perro puede convivir perfectamente con otros perros, adultos y niños. Pero pueden existir situaciones puntuales que, por la sensibilidad especial de ese perro o porque la situación sobrepasaría a cualquiera, muestren un comportamiento no deseado por los humanos.

Este comportamiento, aunque no deseado, está dentro de lo normal en comportamiento canino.

Algunos consejos básicos que se deben tener en cuenta para evitar episodios desagradables entre niños y perros son:

1- PROTEGER AL PERRO DEL NIÑO

Sí, lo primero que debemos hacer es garantizar la seguridad del perro, ya que de esta forma estamos garantizando la seguridad del niño. Y para ello, hay que tener muy en cuenta el siguiente punto:

2- SUPERVISIÓN

Nunca se debe dejar solos a los niños con los perros. Siempre debe haber un adulto con ellos y el juego deberá estar supervisado.

3- NO AISLAR AL PERRO DEL NIÑO

Si por ejemplo el niño es un familiar que está de visita, se intentará no aislar al perro de su zona habitual. Si es necesario hacerlo, es mejor dejarle con cosas interesantes para que asocie con algo positivo la visita del niño. Si le dejamos un hueso crudo de gran tamaño, pasará un rato entretenido.Permitir al perro que tenga un lugar donde estar tranquilo. Seguro que vuestros perros tienen predilección por una zona en concreto del salón, donde pasan más tiempo tumbados. Esa zona debería ser su zona de confort, aquella en la que nadie les moleste. De esta forma, si el perro está agobiado, puede ir allí y pasar un rato tranquilo. Si enseñamos al niño que durante ese tiempo no se juega con el perro, seguramente al rato será el perro quien busque al niño para jugar y pasarlo bien.

4- ENSEÑAR AL NIÑO A JUGAR CON EL PERRO

Lo ideal es que interactúen con tranquilidad, juegos de traer objetos, ejercicios de obediencia con comida… Evitando juegos de perseguir o lucha.En el caso de recién nacidos, podemos preparar al perro para la llegada del bebé, incluso podemos enseñarle trucos para que nos ayude en su cuidado (coger la cestita con sus cosas, por ejemplo). Dejar al perro que conozca al bebe, que lo huela y asociarlo a cosas positivas, como comida o caricias.

Observar al perro. Los perros nos muestran señales constantemente, estas señales se conocen como señales de calma, y es su forma de comunicación. En este dibujo realizado por Lili Chin se pueden ver muchas de ellas. Hay que tener en cuenta aquellas que indiquen que el animal se encuentra molesto y retirarlo de la situación con calma, a ser posible pidiendo al niño que se aleje.

¡Si tenemos en cuenta estos consejos, además de evitar posibles problemas, los niños y los perros pueden convertirse en compañeros inseparables de juegos!